Tú eliges tu lugar

Updated: Jun 23


Ser "la otra" es una práctica que existe desde que las relaciones comenzaron a formarse. ¿Qué significa esto? Dentro de nuestro contexto cultural monogámico, es bien visto y permitido legalmente tener una única pareja. Sin embargo, la monogamia, aunque es una excelente manera de fortalecer las relaciones y desarrollarlas desde un contexto ético y de madurez emocional, está desligado de nuestra naturaleza. No fuimos diseñados para ser monógamos, por el simple hecho de que nuestro instinto primitivo es el de la reproducción y nosotros vamos a "conectar" con aquellas personas que son posibles parejas reproductoras para nosotros.


Habiendo dicho esto, comparto otro conocimiento. A pesar de que nuestro instinto natural primitivo es el de la reproducción, tras tantos años de evolución, crecimiento y experiencia, sabemos que en el ámbito ético y saludable, nuestro cerebro se ha adaptado a las relaciones tal como las conocemos hoy día. El ser humano es más, mucho más; intelectual y emocionalmente. Es por esto que desarrollamos relaciones de pareja, de amistad, de familia, de compañeros, de exparejas. Y así, un sinnúmero de títulos que seguimos creando conforme las "nuevas exigencias".


Pero justamente son los títulos y la insistencia en conseguirlos lo que nos puede llevar a desarrollar relaciones que no son saludables o relaciones a destiempo.

Ahora, ¿cómo el desconocimiento sobre nuestra naturaleza puede afectarnos? Solemos comenzar relaciones por impulso, lo cual es natural, pero luego no sabemos cómo sostenerlas. Porque nuestra base para desarrollarlas no fue un proceso consciente. O tal vez fue un proceso motivado por intereses pasajeros. Sin embargo, también hay muchas relaciones de pareja que al cabo de muchos años, se transforman, algo completamente natural y real considerando que como individuos cambiamos cada día. Y estos cambios personales los llevan a re-plantearse su decisión de permanecer juntos como pareja. La gran mayoría de las parejas experimentarán esta crisis, algunas de ellas encuentran la manera de continuar fortaleciendo los acuerdos o actualizándolos.


Y es ahí cuando, en ocasiones, dentro de esta relación de pareja, aparece una tercera (cuarta o quinta persona). Y por supuesto que nos parece mal, lo cual es válido. Pero siempre que sucede algo similar me inclino a pensar qué es lo que nos motiva a alejarnos del pacto emocional y de lealtad que hicimos con alguien para comenzar a satisfacer nuestras necesidades. Buscamos "culpables", pero la realidad es que son nuestras decisiones las que nos llevan a cambiar nuestras circunstancias para bien o para mal.


Si eres tú la "otra" o el "otro", por no usar los demás adjetivos que conocemos, debes evaluar algo sustancial para tu vida: qué lugar eliges tener. Al final, uno está donde cree que merece estar.


No pretendo en este escrito juzgar o validar las decisiones que cada quien toma respecto a su posición o lugar dentro de una relación. Más bien, le invito a pensar si ese lugar en el cual a elegido estar es el que verdaderamente siente que le corresponde. No se trata de "he luchado tantos años por esto que lo merezco". Se trata de "es verdaderamente este el lugar en el que puedo crecer, ofrecer y compartir mi felicidad libremente". Si es ese el lugar en el que estás, ¡sigue viviéndolo! De lo contrario, solo tus decisiones te ayudarán a transformar tus decepciones en oportunidades.



Erika Michael es especialista en relaciones saludables, trabajadora social, autora y estudiante de Maestría en Sexualidad.

No se permite la publicación total o parcial de este contenido sin previa autorización. El contenido de este blog es educativo para fomentar el desarrollo de relaciones saludables. Si deseas mentoría personalizada, haz tu cita.




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