"Hablar claro" no es suficiente



“Hablar claro” no siempre es decir la verdad.


El tono, el momento y el motivo por el cual se dicen las cosas son determinantes en la reacción que manifieste la otra persona. También, la decisión de elegir qué cosas decir y cuáles no, representa un valor importante en la relación.


Sé un receptor eficaz.


Pienso que somos mucho más activos en el proceso de expresar nuestros asuntos, que al momento de recibir la información que nos brinda la otra persona. Y dentro de una relación de pareja, esta complejidad aumenta, puesto que además de ideas encontradas, existen emociones que nos unen. Es por esto exigimos más de nuestra pareja que de nuestras amistades. Porque hemos creado una dependencia de que mi relación y mi selección de pareja sea aprobada por los demás. Así que intentamos sobreproteger la imagen que otros tienen sobre nuestra pareja.


Lo que aprietas, se rompe; no se transforma.


Entonces, tenemos el otro extremo: aquellos a los que “no le importa nada”. Dicen lo que quieren sin pensar en cuánto o cómo podría afectarle al receptor. Son ese tipo de pareja o compañero que suele alterar gravemente tus emociones. Sabe cómo presionar el “botón” que te hace explotar en emociones.


La comunicación debe ir siempre enfocada en la solución del conflicto o el poder revelar lo que se siente, pero no debemos usar como herramienta la manipulación o ejercer control sobre la otra persona. He aprendido y me he disciplinado a escuchar antes de manifestar mi desagrado ante alguna situación. Por supuesto, no siempre lo logro. Es un proceso de crecimiento. Pero siempre logro encontrar la manera de que la comunicación termine en un propósito y un acuerdo. Incluso, aunque este no sea mi “opción preferida”.

La comunicación nos hace crecer.


Pero, ¿qué cosas debo callar? ¿Hasta cuánto me es permitido hablar y ventilar? Hay personas que dicen: “Yo soy así, digo las cosas como son. Y si no te gusta, es tu problema.” Lo complicado de esto, es que solemos comportarnos así con aquellas personas que no representan autoridad para nosotros. Aquellas personas que tenemos en poco y no consideramos que merezcan un mejor trato en la comunicación que el que le estamos proveyendo.


Hable por amor. Calle por amor.


No tienes que hablarlo todo, con nadie. Y mucho menos con tu pareja. Hay parejas que han desarrollado una dinámica completamente abierta en relación a sus asuntos más íntimos. Sin embargo, esta destreza puede tomar años. No obstante, piensa siempre lo que vas a compartir. Muchas veces podemos crear una inseguridad innecesaria en la relación al compartir aquello que consideras “tu verdad” y que al final, no aporta ningún crecimiendo y beneficio a la relación.


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Erika Michael es especialista en relaciones saludables, trabajadora social, autora y estudiante de Maestría en Sexualidad.

No se permite la publicación total o parcial de este contenido sin previa autorización. El contenido de este blog es educativo para fomentar el desarrollo de relaciones saludables. Si deseas mentoría personalizada, haz tu cita.


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