El amor no es tóxico nunca

Antes de comenzar este blog, reafirmo la palabra nunca. Suelen decir que no debemos dar definitivos pero en este caso, ese "nunca" es meritorio. En segundo lugar, deseo aclarar que la violencia es tanto de parte de hombres como de mujeres. Aunque los porcentajes varían por diferentes motivos. A su vez, aclaro que no todos los hombres son iguales, como tampoco todas las mujeres lo son. Cada pareja y cada caso también es distinto.


Fui entrevistada hoy, tras darse la noticia del caso de Angie Noemí, la primer mujer víctima de violencia de género de este año. Me preguntaron cómo podría definir una relación tóxica, ya que el tema es muy amplio y cada caso es muy particular. Sin embargo, hay ciertas características que se repiten una y otra vez en estos patrones de violencia y toxicidad.


Lo primero que debemos saber es que hay conductas tóxicas y relaciones tóxicas. Una persona puede incurrir en una conducta tóxica, mas no desarrollar una relación tóxica, necesariamente. Siempre y cuando logre identificar dicha conducta y pueda modificarla. Sin embargo, esto no ocurre fácilmente.


Las relaciones y conductas tóxicas provienen del mismo principio: algo tóxico es algo que te envenena y te daña. Imagina que te comes algo contaminado. Entra a tu sistema digestivo y casi instintivamente, lo saca de tu cuerpo. Ahora imagina que esto no ocurre y todo eso que comiste queda dentro de ti. Afecta todos tus órganos y acaba por debilitarte hasta morir. Pues algo así son las relaciones tóxicas, pero emocionalmente. Aunque muchas de ellas, pueden llevarte hasta una muerte física.


La pregunta que mucha gente se hace, y que a veces me canso de leer, es por qué una persona permanece en una relación tóxica, si sabe que le hace daño.

Supongamos que tenemos una persona cuya pareja manifiesta unos celos enfermizos, no le permite a esta persona llevar a cabo ninguna actividad cotidiana sin estar bajo su mando. Pero además de hacer eso, le deja saber que debería agradecer porque su pareja le esté cuidando. ¡Miren qué confuso puede ser eso! ¿Saben cuántas personas pensarían, "es que mi pareja me ama y por eso me está protegiendo", cuando en realidad está siendo privada de su libertad?


Veamos otro ejemplo, tenemos esa persona que desde su niñez ha sufrido abusos y abandonos de sus figuras de cuidado y seguridad. Se desarrolla como adolescente, joven y adulto. Como puede, se adapta a su vida. Siente el vacío, pero ya lo siente como algo normal. Llega esta persona que le brinda una pizca de interés y esta persona que se siente vacía, interpreta ese interés como el máximo amor posible. Y en su verdad, lo es. Porque no conoce otra cosa.


Y así mil ejemplos más que les podría dar de historias conocidas, incluso la mía. A mis 19 años me ilusioné y creí toda palabra que ese hombre me dijo sobre el amor. Claro, mi papá no estuvo para enseñarme cómo un hombre debía tratarme. Hasta que ese hombre me dijo que si él me dejaba nadie más me iba a querer. Le creí todo. Yo no fui la excepción. Nuestras necesidades esenciales en las relaciones existen y seguirán ahí. Si no las gestionamos, alguien puede usarlas a su favor para atacar y manipular.


Un estudio realizado en una Universidad de Utah, Estados Unidos, sobre por qué las personas permanecen en relaciones tóxicas reveló que un gran porcentaje permanece porque valoran más las emociones y sentimientos de su pareja que los suyos propios. Por esto, temen herir a su pareja al tomar la decisión de alejarse.


Algunas otras razones que he identificado trabajando con la educación de relaciones saludables son:


  • Inseguridad económica: Cuando la pareja ejerce un control financiero y le hace sentir que si se separan quedará desprovisto o desprovista económicamente. Y OJO he recibido casos de hombres en este mismo patrón de violencia.

  • Temor a ser vista como la persona mala de la relación: Muchas veces nuestra imagen ante la sociedad se compromete cuando terminamos una relación porque muchos, aún sin saber, juzgan nuestra decisión. Y somos víctimas del "Ay, tan linda pareja que hacían" y eso nos esclaviza a relaciones donde nuestras necesidades son insatisfechas o incluso violentadas.

  • Desconocimiento: Mucha gente que está en relaciones tóxicas ni lo sabe, porque no ha aprendido a diferenciar lo que está bien de lo que está mal. Por esto, debemos reforzar la educación al 100 %.

  • Sexo: Estoy desarrollando esta investigación y hasta este momento, he encontrado razones para relacionar el aspecto sexual con las relaciones tóxicas. Les explico por qué: la gratificación fisiológica que se consigue a causa de un buen orgasmo puede de alguna forma invalidar la conducta tóxica o hacer que no la veamos tan claramente. El orgasmo puede interpretarse de manera emocional y de pronto la persona pensar: "sí me cela y me grita a veces, pero me demuestra que me ama teniendo sexo". Piensa en esta idea, ya les contaré más al respecto.


Repito, cada caso es particular debido a que cada persona tiene un experiencia de vida distinta y un sistema de creencias individual.


Ahora bien, la problemática principal en la actualizad es la normalización y romantización de las conductas tóxicas, vistas como algo divertido, común y pasable. Hay canciones que lo reafirman, hay memes que lo promueven y frases en camisas que lo avalan. Pero es un peligro normalizar que seamos celados por nuestra pareja, que controlen lo que hacemos, dónde vamos, cómo nos vestimos, cómo nos expresamos. No idealicemos estas conductas como amor. No lo son.


El amor nunca es tóxico. El amor, por el contrario, es un acto de libertad donde somos valorados por quien somos y a su vez lo hacemos con el otro. Las relaciones son para crecer y disfrutarlas. Si no estás haciéndolo, evalúa tu relación.


Y si eres amigo o familia de alguien que está viviendo un patrón de maltrato o toxicidad, mantente presente. Permite que esta persona encuentre en ti alguien que le brinde seguridad para salir cuando decida de dicha relación y proveerle la ayuda profesional necesaria.


Como parte de mis servicios, ofrezco charlas y mentorías, pero cuento con un equipo excepcional de psicólogos que pueden servir en su proceso de liberarse de dichas relaciones y en ayudarle a no convertirse usted en una persona con conductas tóxicas a otros.


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Erika Michael es especialista en relaciones saludables, trabajadora social, autora y estudiante de Maestría en Sexualidad.


No se permite la publicación total o parcial de este contenido sin previa autorización. El contenido de este blog es educativo para fomentar el desarrollo de relaciones saludables. Si deseas mentoría personalizada, haz tu cita.

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