• Erika Michael

Cuando una relación termina



El enamoramiento es básicamente una obsesión. Nos mantenemos adictos a una sensación o un conjunto de sensaciones que nos provoca la persona de quien sentimos estar enamorados. En esta interacción, cuando la relación ha avanzado en madurez y conocimiento, un neurotransmisor responsable de fortalecer los lazos afectivos se activa. Este se conoce como oxitocina, o amar en mayúsculas.


Cuando no comes, te da hambre, tu cuerpo se debilita, te duele la cabeza, hasta te da mal humor. Cuando dejas de alimentar tus emociones y esa satisfacción de los lazos afectivos, todo tu sistema crea un desbalance, porque genuinamente, tu cuerpo necesita esa función del neurotransmisor. Esto explica porque cuando una relación termina, hay tanto dolor. Y en muchas ocasiones, es un proceso sumamente lento de recuperación. Las pérdidas siempre duelen, porque se quiebra un balance o estabilidad emocional que satisfacía esa necesidad de afecto. Sin embargo, hay relaciones que deben terminar. ¿Por qué? Porque el esfuerzo que estás creando para mantenerte en balance y estable emocionalmente dentro de la relación es aún mayor que la realidad de la relación.


Tengo un amigo barista, se llama Santiago. ¡Soy fan de su café! Desde que nos conocimos, puse en sus manos la confianza de preparar mi café como a mí me gustaba. Él sabía perfectamente que yo pedía 5 cucharadas de azúcar con mi café. Sí, lo sé, tomó más azúcar que café. Llegó un momento que ni siquiera yo se lo pedía; me veía entrar y comenzaba a prepararlo. Sin darme cuenta, en vez de cinco cucharadas, comenzó a echarle 3. Para mi sorpresa, ni siquiera lo noté.


Poco a poco fue bajando la dosis, hasta que hace unos pocos meses me sirvió mi tan anhelado café, que sabía exquisito, y me preguntó si había notado algo raro en el café. Le dije que sí sabía un poco distinto, pero que me había encantado. Cuando le cuestioné qué tenía distinto, me dijo, no tiene nada de azúcar. ¿Cómo? Sin darme cuenta, ya estaba tomando puro café tal como debería tomarlo. Sin embargo, porque puse en él mi confianza, fue disminuyendo las dosis de azúcar en mi café hasta quedar del todo natural. Y lo más sorprende fue darme cuenta de que me disfruté ese café como los primeros.


Nuestro cuerpo es adaptable, porque nuestro cerebro está diseñado para el cambio y evolución.
Cuando rompes una relación, sea cual sea, en la circunstancia que haya sido, básicamente tu cerebro deja de recibir el alimento emocional que llevaba tiempo recibiendo. Como era mi caso con el azúcar en el café. A veces las relaciones son cortadas de momento, por causa de una muerte. O en ocasiones, porque la otra persona decidió irse sin previo aviso. Generalmente, cuando una relación termina, no por causas naturales, existen dos visiones distintas. Está la persona que lo pensó, lo procesó, y tomó la decisión y está la otra persona que se acaba de enterar que su relación estaba mal. Sin embargo, sea como haya terminado la relación, en términos básicos, es una carencia de alimentación especial que recibía tu cerebro. Y así como cuando tienes hambre y no puedes comer, tu cuerpo se debilita, te sientes con mal humor, y algunas funciones normales de tu cuerpo se afectan, sucederá así cuando tu alimento emocional desaparece. Ahí comienzan las ansiedades, los malos humores, los cuestionamientos, la búsqueda de respuestas, que no siempre serán encontradas. De hecho, les recomiendo no buscarlas. No es el momento aún...Aquí les regalo un pedacito de lo que estoy trabajando para mi nuevo libro 😎 Si aprendemos a ver las relaciones como parte de nuestro crecimiento y desarrollo, las podremos fortalecer y sobrellevarlas de una manera saludable, rica e inteligente.

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